divendres, 22 de maig de 2009

Que el maquillaje no apague tu risa...

...esa risa que tanto he admirado siempre.

Son tantos años y tantas cosas vividas, que se me hace difícil poderlo resumir. Probablemente, antepongo tu eterna sonrisa por encima de todo, ésa que sabías y sabes contagiar, incluso en momentos duros, como ahora...

Pienso en tu sonrisa y me vienen a la cabeza las tardes de merendolas en tu terraza, confesiones en forma de carta (sí, carta, cuando lo del mail no se llevaba) cada verano, quedadas semanales cuando la rutina escolar se nos acabó, conversaciones intensas y conversaciones banales, muchas risas, algún que otro llanto...y un largo etcétera.

Y pienso, qué narices, si fuiste tú quien me descubrió y de qué manera a Sabina. Te encantaba -y te encanta- y me lo supiste transmitir. Quizás ni te acuerdas, pero ya sabes que mi loca cabecita se queda con esas cosas. Estoy convencida que si me lees te sorprendes y, seguramente, sonríes. O incluso mejor, ríes.


Y eso espero, poderte hacer reír. Mucho. Lo mereces. Mucho. Y para eso estamos, para eso vamos a estar.

Y estaremos.